4 ago. 2008

De reinas a ciudadanas


Casualmente, ayer descubrí simultáneamente en la revista Emakunde y en la publicación de Ameco "Buenas prácticas periodísticas desde la perspectiva de género" dos artículos similares de la profesora de Periodismo de la Universidad Autónoma de Barcelona Juana Gallego, en los que realiza certeros análisis sobre cómo el sesgo androcéntrico que predomina en los medios de comunicación (los hombres son verbo, las mujeres atributo, etc.) se presenta como un tratamiento neutral y objetivo. Ante esa realidad, Gallego propone un breve listado de pautas para avanzar hacia un periodismo con perspectiva de género. Os reproduzco resumido el de Emakunde, mezclándolo con algún ejemplo que incluye en el de AMECO (lo fundamental es casi idéntico en ambos textos):
a) Representar a las mujeres como sujeto que actúa y no como objeto observado.
Ello implica dejar de considerar al hombre como el sujeto que define y observa el mundo. (...) Ejemplos extraídos de El País: "Nadal evita la técnica porque es el más fuerte" vs. "La reina de París contra la princesa del agua". El primer caso es un sujeto con nombre propio que actúa, y en el segundo no sabemos ni quiénes son ni por qué se enfrentan. Este lenguaje metafórico y cursi escatima el esfuerzo realizado por las enistas y a la audiencia se le escatima la información básica.

b) Representar a las mujeres en su acción individual, y no como género o grupo
Gallego plantea que un acto protagonizado por un hombre sólo se atribuye al individuo, mientras que en las mujeres, se tiende a tomarla como representativa de todo el género femenino. Ejemplo: "Una mujer hacia el Eliseo"; digamos su nombre y así sabremos que se trata de una mujer, porque no es una mujer cualquiera, sino Ségolène Royal.

c) Dejar de representar a las mujeres como protagonistas de hechos excepcionales.
Se podría objetar que se pretende poner de relieve los logros femeninos, pero actualmente ese sonsonete de "ser la primera" en algo produce el efecto de estar empezando siempre, de no tener historia, de ausencia de avance o progreso. Ya no debe asombrar, debe ser asumido como parte de la cotidianidad.

d) Otorgar el mismo tratamiento informativo por lo que respecta a la identificación, respeto, preguntas formuladas, etcétera.
Ejemplo I: Se utilizan Hillary (Clinton), Esperanza (Aguirre), pero no Nicolás (Sarkozy) o Mariano (Rajoy).
Ejemplo II: Preguntar a los hombres con cargos públicos cómo los conciliarán con sus responsabilidades familiares, algo que sólo se suele plantear a las mujeres.

e) Introducir la perspectiva de género en todas aquellas cuestiones colectivas que sean significativas.
Por cuanto hombres y mujeres continúan ocupando posiciones sociales diferentes, hace falta introducir la perspectiva de género en todas aquellas cuestiones colectivas que afecten diferentemente a unos y otros. Buenos ejemplos: "Los hombres obtienen empleos mejor pagados al salir de la universidad", "El cáncer castiga más a los hombres".

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