5 ago. 2008

Las vacaciones, un periodo conflictivo


Me ha llamado la atención este texto publicado en El Correo. ¿Os parece serio destacar que el calor aumenta la violencia, que el varón es violento porque no sabe qué hacer con su tiempo libre o que el Gobierno fomenta las rupturas? Ahora la culpa la va a tener el tiempo en su acepción más amplia. Recomendación: "que ningún miembro de la pareja tenga que hacer nada durante las vacaciones". En fin, sin comentarios. Una vez más se recurre a fuentes poco fiables y se hace amarillismo con algo tan serio como la violencia machista. A ver qué opináis.


En agosto se produce un "recrudecimiento" de la violencia de género y de la violencia familiar, debido a un aumento de la convivencia y a un alejamiento de las rutinas
05.08.08 - 16:19 -

En agosto se produce un "recrudecimiento" de la violencia de género y de la violencia familiar, debido a un aumento de la convivencia y a un alejamiento de las rutinas. El mes de vacaciones por excelencia se convierte así en un periodo "especialmente conflictivo" en este tipo de agresiones, no sólo de violencia machista sino en el entorno familiar relacionado con un mayor tiempo de convivencia. Esta es la explicación que encuentra el Ministerio de Igualdad al aumento de las víctimas que se produce durante los meses estivales.
Ante estos datos, los expertos recomiendan a las parejas que se desplazan a sus lugares de veraneo con una crisis preexistente "intentar no funcionar desde el conflicto", no llevar una idea preconcebida de que las vacaciones "van a ser un desastre" y mantener "igualdad de tiempo libre".
El calor aumenta la violencia
El psiquiatra José Cabrera baraja dos factores que confluyen en verano: la familia que habitualmente no se ve durante el año está obligada a verse durante el verano y hay más violencia en general con calor que cuando hace frío, es decir, hay más agresividad a mayor temperatura. Estas dos premisas hacen que las estadísticas de violencia de género aumenten.
Por otra parte, el experto ha indicado que el varón tiene más dificultad para llenar su tiempo libre y el verse con muchas horas sin quehacer le provoca cierta frustración, mientras que la mujer tiene mayor capacidad de entretenimiento por sí sola. "Todo ello le da al cóctel su carácter violento", declaró.
Cabrera recomienda que ningún miembro de la pareja tenga que hacer nada durante las vacaciones, que haya igualdad en lo que se refiere al tiempo libre: "Hay que llegar a un pacto antes de llegar al destino. Intentar vivir con normalidad. Estar ambos ocupados o disfrutando del entretenimiento juntos".
El Gobierno fomenta las rupturas
Desde el Instituto de Política Familiar (IPF), su presidente, Eduardo Hertfelder, ha explicado que la familia es el termómetro de la sociedad y que si se produce en estos momentos una mayor violencia es porque está desestructurada, algo que ha atribuido a leyes que "regresivas" para con la familia.
Hertfelder ha explicado que se produce más violencia en el entorno familiar en momentos de ruptura o posruptura del matrimonio por lo que, a su entender, para evitar esta violencia "hay que ir al origen" con la promoción de leyes que se centren en reducir la ruptura matrimonial. En este sentido, considera que el Gobierno central "está siendo pirómano y la familia refleja la consecuencia lógica de una política que potencia la ruptura, de leyes regresivas".

1 comentario:

June Fernández dijo...

Hay dos cosas, la información que da la fuente y que suscita la noticia, y el tratamiento periodístico. Respecto a la fuente, dado que no hemos estado en la rueda de prensa, no podemos juzgar si el Ministerio frivoliza o es un análisis serio bien contextualizado.

Así que conviene centrarse en el tratamiento, y me parece superficial y lamentable. Los consejos se dirigen a la pareja en vez de al agresor potencial, como si las mujeres tuviéramos que gestionar mejor los conflictos para que no nos peguen o asesinen. Es tremendo. Lo del calor es otra de esas causas (como el alcohol, las deudas...) que aparecen constantemente en los periódicos para explicar lo inexplicable.

En cuanto a la frustración masculina, también desaprovecha una ocasión para presentarlo como una de las múltiples lacras del modelo de masculinidad hegemónica. Se recurre como fuente a un psiquiatra en vez a alguien experto en género o sociología. Es decir, se considera que la violencia de género es un problema psiquiátrico, médico, y no una lacra social provocada por el sistema patriarcal.

En cuanto al tal IPF, no sé a dónde vamos a llegar dando voz esas corrientes conservadoras. En el fondo, Hertfelder tiene razón: ahora hay más asesinatos porque las mujeres maltratadas osan desestructurar la familia en vez de aguantar los palos en silencio, como dios manda. Que el autor lo ponga de ladillo sin comillas supone que lo asume como una idea propia. Tenemos que actuar ante este tipo de textos.

Y, si me dejáis ponerme panfletera, ¡Sí a la diversidad familiar! ¡La familia nuclear es radioactiva!