18 mar. 2009

Día del Padre igualitario



Encuentro por casualidad un reportaje en el diario Norte de Castilla que considero todo un ejemplo de buena práctica periodística. El periodista Manu Mediavilla aprovecha que mañana es el Día del Padre para dar voz a los grupos de hombres por la igualdad, que llaman a convertir esa fecha en una festividad a favor del padre igualitario.

Lejos de quedarse en la anécdota, Mediavilla dedica tres párrafos a argumentar esa propuesta, ofreciendo datos sobre las desigualdades que persisten en el ámbito privado: la carga de las tareas domésticas sigue recayendo sobre las mujeres y cuestiona incluso que el aumento de hombres que se acogen a permisos de paternidad esté yendo acompañado de un cambio de cultura hacia una paternidad responsable e igualitaria. A continuación, dedica un párrafo a visibilizar realidades ejemplares para demostrar que las cosas pueden cambiar: los padres que llevan a las criaturas a la guardería, los mayores que cuidan de sus esposas u otros parientes dependientes...

Termina con dos párrafos sobre las actividades que programan el Departamento municipal de Hombres por la Igualdad de Jerez (único en España, y así lo subraya) y el Grupo de Hombres por la Igualdad de Álava, explicando su objetivo final.

Os dejo con un fragmento del reportaje e ilustro esta entrada con el cartel de GHIA, que me parece muy bueno y original. ¡Feliz día del padre igualitario!

Ante el 19 de marzo, el movimiento de Hombres por la Igualdad apuesta por la corresponsabilidad en el cuidado de los hijos
16.03.09 -

Padres igualitarios
Un padre disfruta con su hija en una playa. / AP
El movimiento de Hombres por la Igualdad le ha cambiado el apellido consumista al Día del Padre por otro igualitario. Y, lejos de poner el acento en los regalos materiales, apuesta por un 'regalazo' vital de sentimientos que se concrete en relaciones de pareja equitativas, paternidad responsable y corresponsabilidad en el cuidado de hijas e hijos. Además, la Ley de Igualdad del 2007 ofrece herramientas para hacer realidad las buenas intenciones.

Casi podría decirse que nuestra legislación sobre igualdad de género, una de las más avanzadas del mundo, va por delante de la realidad social. La inercia ha arrastrado abrumadoras desigualdades y discriminaciones contra la mujer en todos los ámbitos, especialmente palpables en el trabajo y las tareas hogareñas, donde las españolas salen perdiendo en cualquier comparación con los hombres. Ellas tienen peores condiciones laborales (sus contratos son más precarios, cobran entre un 20 y un 30% menos y reciben menos prestaciones de desempleo) y cargan con el 81% del peso del cuidado a niños, mayores y enfermos.

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